La Capilla del Santísimo

Paseando por el interior de la Seu llegamos hasta el ábside lateral derecho de su cabecera para encontrarnos con La capilla del Santísimo, que pertenece al núcleo mas antiguo de construcción, procedente del siglo XIV.

En el año 2000 el artista mallorquín, Miquel Barceló recibió el encargo de reformar dicha capilla. Para ello Barceló decidió crear una instalación consistente en una pared cerámica policromada de aproximadamente 300 m2, que cubre casi la totalidad de los muros arquitectónicos, y cinco vitrales de 12 metros de altura con tonalidades de grisalla, mas un conjunto de mobiliario litúrgico realizado en piedra de Binissalem y compuesto por altar, ambón, silla presidencial y dos bancos para el coro ferial.

En ella el artista recrea, desde el punto de vista de un maravilloso fondo marino, el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, y las bodas de Caná, en torno al Cristo Resucitado.

La iluminación grisácea de los vitrales acentúa la atmósfera marina de la capilla a la vez que refuerza simbólicamente la función principal de esta: la reserva y la adoración del Santísimo Sacramento. En el año 2007 tras la finalización de la obra, La Capilla del Santísimo pasó a ser uno de los elementos más polémicos de la catedral. Los defensores de Miquel Barceló dicen que es de una grandiosidad sin igual. Los detractores, afirman que el estilo contemporáneo en que ha sido construida la capilla desentona totalmente con el gótico del resto de la catedral.

En todo caso la visita a La Capilla del Santísimo en la Seu, no te dejara indiferente.

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La Seu

Corría el año 1229, Al-Mayurqa (actualmente Mallorca ) era territorio Musulmán desde hacía mas de 500 años. El Rey Jaume I se encontraba embarcado en dirección a la isla con la intención de conquistarla para la corona de Aragón. Durante su travesía por el mar Mediterráneo, estallo un fuerte temporal como no se había visto en años. El Rey Jaume I viéndose a las puertas de una muerte segura, se encomendó a Santa María, prometiendo construir una gran catedral en veneración a la Virgen, si esta les salvaba permitiéndoles llegar sanos y salvos a tierra. Finalmente el desembarco se produjo en Santa Ponsa, iniciándose la conquista de Mallorca. Una vez finalizada esta, Jaume I quiso cumplir con su promesa, y lo hizo ordenando derribar la gran mezquita de Medina Mayurqa y construir sobre sus cimientos el gran templo dedicado a Santa Maria: La Seu

Construida totalmente de sillares de marés, en 1230 se coloco la primera piedra de la catedral Mallorquina. Empezando por el coro en la parte este y siguiendo por la fachadas norte y oeste. Por último se edificaron las torres y los pilares de sostén que dan al mar:

El rey Jaume I vivió para ver su consagración, realizada por el segundo Obispo de Palma, tras la muerte del Conquistador prosiguieron los trabajos de construcción, financiados por los virreyes, los mercaderes ricos y la burguesía adinerada de Palma. Los sillares se levaban a alturas enormes con poleas y sus juntas se rellenaban con yeso: ni grúas, ni cemento preparado, sólo contaban con armazones de madera y piedras a su disposición, y así, los trabajos de la Catedral se extendieron a lo largo de 10 generaciones.
Pasados casi 400 años, el 29 de julio de 1578 se colocó la última piedra de la Seu.


Si entramos al interior de la catedral, y dirigimos la vista hacia lo alto, la primera pregunta que nos surge es ¿cómo pudo edificarse esta obra de arte?
14 columnas de casi 22 metros de altura y de apenas 2 metros de ancho que soportan unos preciosos arcos ojivales que ornamentan la elevación del techo.


Pero no solo es la altura del templo lo que llama la atención del visitante, el juego de luces y sombras que se da en su interior provocado por la gran altura de las naves laterales, es impresionante. Dichas naves están construidas de tal manera que no se obstruye la entrada de luz a la nave central. Así mismo, los rosetones de los lados oeste y este de la catedral se encuentran situados de tal manera uno frente a otro que los rayos solares brillan a través de ambos al mismo tiempo a determinadas horas del día, inundando la nave central de luz de colores.

Y hablando de los rosetones, uno de ellos (el que apunta hacia el Este) con un diámetro de alrededor de 14 metros y casi 150 m², es uno de los más grandes entre las catedrales góticas.

La orientación milimétricamente calculada hacia el este, del gran rosetón, nos regala cada día 21 de diciembre justo después del alba con un espectacular efecto, cuando los rayos del sol entran por el rosetón del lado este cruzando toda la nave principal y salen por el rosetón del lado este, demostrando el ingenio de los constructores de la Seu.
Todos aquellos que hayáis estado en el interior de la Seu sabréis de lo que estoy hablando, así mismo sabréis que en su interior se esconde otra sorpresa, pero ese será el tema de un próximo post …